miércoles, 18 de junio de 2014

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¿POR QUÉ OLVIDAMOS LOS PRIMEROS AÑOS?



PREGUNTAS INTELIGENTES
¿Por qué olvidamos los primeros años?

Se llama amnesia infantil y la ciencia intenta saber por qué sucede esto.


Por: Redacción Quo Lunes 09 de enero de 2012


Los primeros recuerdos en los europeos gira en torno a los 3.5 años.
No hay nada de raro en estas lagunas mentales de mi niñez. Es un fenómeno universal que se conoce como amnesia infantil. La mayoría de nosotros no recordamos nada hasta los dos o tres años, y lo que tenemos hasta los cinco años son, cuando mucho, bosquejos del pasado. ¿Por qué? No existe una respuesta sencilla para este asunto.

“Hemos llegado a la conclusión de que existe un buen número de factores que nos permiten retener los recuerdos”, afirma Harlene Hayne, investigadora de la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda. Ella estudia cómo las capacidades de la memoria cambian en la infancia y la adolescencia.
Uno de los factores del cambio podría ser la anatomía cerebral. Dos grandes estructuras están implicadas en la creación y almacenamiento de la memoria autobiográfica: el córtex prefrontal y el hipocampo. Se cree que el hipocampo es donde los detalles de una experiencia se consolidan en la memoria a largo plazo. Aquí radica el problema. “Solíamos pensar que el hipocampo y las cortezas que lo rodean se desarrollaban a una edad temprana”, explica Patricia Bauer, estudiosa del desarrollo de la memoria durante la infancia en la Universidad Emory, Atlanta.


Sin embargo, de acuerdo con ella, las últimas investigaciones han dejado en claro que el giro dentado, una pequeña parte de esta región, no madura hasta los cuatro o cinco años. Esta área actúa como puente para que las señales procedentes de las estructuras circundantes alcancen el resto del hipocampo, de modo que hasta que el giro dentado no está preparado, las experiencias tempranas no se asientan en el almacén a largo plazo.

Hayne está de acuerdo en que el cerebro continúa madurando a lo largo de un extenso periodo de desarrollo y este es un paso importante para establecer la memoria a largo plazo. Así como los niños pueden recordar algunos acontecimientos antes de que esta zona esté completamente desarrollada, esta explicación podría dar solución al fenómeno de la amnesia infantil, pero no es suficiente.

Otro dato que descubrieron los científicos es que hay diferencias interculturales en la edad de las memorias tempranas. Según un estudio transcultural, la media de edad de los primeros recuerdos para los europeos gira en torno a los 3.5 años, comparados con los 4.8 años de los asiáticos orientales y los 2.7 años de los maoríes de Nueva Zelanda. “Estas diferencias no se pueden explicar solo por la madurez cerebral”, asegura Bauer. Está claro que el fenómeno
debe tener más componentes.

Originalmente publicado en Quo 170.


 Y ahora unas preguntas sobre la lectura:

1) ¿qué son las lagunas mentales que tenemos de nuestra niñez?
2)¿qué años de nuestra vida son las que no recordamos?
3)¿por qué tenemos estas lagunas mentales de nuestra infancia?
4)¿qué afirma Harlene Hayne, investigadora de la universidad de Otorgó?
5)¿qué factor contribuye a la amnesia infaltil?
6)¿qué explica Patricia Baver?
7) ¿qué han dejado claro  las investigaciones sobre la amnesia infantil?
8)¿con que esta de acuerdo Hayne?
9)¿qué explicación puede dar disolución a la amnesia infantil?
10)según un estudio, la medida de edad de los primeros recuerdos...




martes, 17 de junio de 2014

Bambú japonés

Bambú japonés

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha  requiere de buena semilla, buen abono y riego constante.  También es obvio que quien cultiva la tierra no se para  impaciente frente a la semilla sembrada, jalándola con el riesgo de echarla a  perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo  transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te  ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.

En realidad, no pasa nada con la semilla durante los primeros  siete años,a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis  semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas crecer?

No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en  desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este  bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener  el crecimiento que iba a tener después de siete años.

Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos  encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo.  De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones  estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada está sucediendo.  Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo  de maduracion del bambú japonés y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos -  ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo..., dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e  imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el  éxito cuando éste al fin se materialice.

Si no consigues lo que anhelas, no desesperes... quizá  sólo estés echando raíces....